EL LÍMITE (Enero)

Jueves 19 de enero de 2017. Pamplona

Canaliza: Mireia Adelantado Franch.

 

 

EL LÍMITE

 

   El límite es donde termina el camino a recorrer por un ser. Hay caminos que recorrer y caminos que ya no es necesario transitar.

   Todos los caminos no son necesariamente transitables, su presencia es necesaria para recordar al ser cuales sí son los caminos a recorrer. Imaginaos una montaña alta. A su lado una más pequeña y a su derecha un camino llano lleno de hierba verde recién regada por la lluvia. ¿Cuál de los tres es vuestro camino a recorrer?

   ¿La montaña más alta?

   ¿La más pequeña?

   ¿O el camino verde y llano recién regado por la lluvia?

   Sentirlo en vuestro corazón, ahora. ¿Cuál es el límite?

   Aquel o aquellos caminos que ya no llaman vuestra atención son el límite para vosotros, os muestran el camino ya recorrido y el que sí os corresponde recorrer.

   La función del límite es “colocadora”, “estructuradora”. Simple y llanamente el límite os invita a fluir por el camino a recorrer siendo el ser que sois. Teniendo en cuenta el camino que ya no os corresponde recorrer.

   El límite es clarificador, necesario para comprender cual sí es el camino a recorrer.

   Abrazad el límite como lo que es, no como aquello que os impide avanzar, sino como aquello que os acompaña a caminar por el camino correspondiente.

   Sentid la presencia del límite en vuestro día a día como la fuerza de amor que es. Oíd la voz del límite en vosotros como la mano que guía. Siempre clara, precisa y contundente.

   Agradeced su presencia, tomadla, no la rechacéis.

   El límite es una bendición que os acompaña a bendecir el camino a transitar y el camino ya transitado que no es necesario volver a transitar.

   El límite es la fuerza que, al abrazarla, podéis sentir la presencia de la abundancia y el orden de forma clara y precisa en vuestro ser. Ya nada pesa, es difícil o cuesta.

   Todo es claro, ordenado, concreto y cálido en la fuerza del límite.

   Abrazadla sin temor y podréis vivenciar en vuestro ser ese orden, claridad, precisión y contundencia. Abrazad el límite sin resistencia, como abrazáis al niño que os abre su corazón.

   El límite es salud. Su presencia es reconfortante, clarificadora, no es incoherencia o coherencia. Es fuerza en vosotros si la abrazáis sin temor, sin pensar y sin quererlo controlar.

   El límite al permitirle ser en vosotros presencia no necesita ordenamiento de ningún tipo, actúa de forma precisa y contundente marcando los caminos, los ya transitados y los transitables.

   No hay nada que dilucidar, el límite habla por sí mismo a aquel que está dispuesto a escuchar sin dolerse, y sin querer controlar.

   Mirad vuestro pie izquierdo, sentid vuestro pie derecho. Ambos son límite el uno para el otro. Se muestran el camino a recorrer, el izquierdo por la izquierda siempre, el derecho por la derecha en todo momento.

   Eso es lo que os permite avanzar en la Tierra. 

   El límite.

   ¿Qué sucedería si el pie izquierdo quisiera ir por la derecha y el derecho por la izquierda desoyendo el límite?

   ¿Podríais caminar? ¿Avanzar? ¿Podéis caminar sin abrazar el límite en vosotros? ¿El límite limita? ¿O al limitar clarifica, pone orden y facilita?

   El límite os indica el camino a recorrer y el ya recorrido con total claridad. Sin pérdida. Siempre en encuentro en vosotros, con vosotros y con el Orden Universal.

   El límite es la fuerza regeneradora que fortalece la capacidad de avanzar por el camino correspondiente en cada ser. Tomemos su fuerza como el don regenerador que es en nosotros todos.

   Caminad, avanzad abrazando la fuerza del límite tal y como es en vosotros. Y en vosotros para todos.

   Salud.

 

SANAT KUMARA

(en hermandad para con

todos los seres, en todos

los planos, sin excepción).