LA GRACIA (Mayo)

Viernes 13 de mayo de 2016. Pamplona.

Canaliza: Mireia Adelantado Franch.

LA GRACIA

 

   La acción de la gracia en cada uno de los seres es un don, que deriva de la luz de ese ser.

No hay dolencia en la gracia sino pureza, resplandor y serenidad.

   Cuando ese ser decide vivir en la acción de la gracia, todo lo demás se alinea en ella, nada obstaculiza a ese ser, sino que todo se abre a su pureza en esa misma acción.

   Cada mañana, cuando amanece ese ser en la gracia, amanecen todos los seres en él.

   Nada se oculta a aquel que toma la acción de la gracia como vehículo. Todo se ofrece a él, sin resistencia.

   La gracia no es algo que se quita y se pone, o algo que se puede cambiar, parar o dejar. Es un don, que al tomarlo en acción se abre más y más sin dificultad, en el ser que decide acompañarse en ella.

   La gracia no es una moda pasajera, algo que hoy brilla y mañana deja de brillar, sino que,  es el lugar donde el alma de ese ser encuentra el trampolín para brillar sin dificultad.

   El ser que se siente en la gracia, reconoce la gracia en cada rincón de la existencia y siente profundamente que su lugar en ella es la inmensidad y profundidad que siempre está disponible sin límite ni condición.

Es el ser en la gracia cuando abre todos los miedos que había acumulado y no los juzga. Los abraza y no los llama desconocidos. Los acuna en su ser, ofreciéndoles el más hermoso de los cantos existentes.

   El de la acción de la gracia.

   El canto de la común-unión.

   El canto de la llama sagrada de la vida.

   Un canto que emite la vibración necesaria para unirse al canto de todos los seres que aman sin condición lo que son, sin esconderse o avergonzarse de ello.

   La santidad se encuentra en el canto de la acción de la gracia, después de haber tomado en él todo lo que ha sido rechazado, juzgado y odiado. Cuando todo se une en el canto, se abre, para ese ser, una espiral sin límite que le conecta a la VERDAD. Y ese ser abraza su verdadera velocidad, su verdadera frecuencia, y deja de ver a los demás seres como diferentes o extraños o ajenos a él. Se percibe la cercanía sin necesidad de hablarles, decirles, comentarles o increparles. Abraza su presencia, desde la acción de la gracia en él.

   La gracia no es un mito, una palabra, o algo difícil de alcanzar destinado a unos pocos. Es en todos y para todos por igual, pero no se expresa en todos de la misma forma. No es algo que se repite, se copia o se obtiene. Le es otorgado a cada ser desde el lugar que ocupa en la Unidad.

   No se trata de un traje nuevo, es el único traje, en el que un ser brilla con su propia luz, en conexión con la luz de cada uno de los seres que le completan. No existe separación en la gracia. Existe únicamente la unión de la veracidad sincera expresada desde el único lugar posible para ese ser.

   El que abraza la acción de la gracia en él se siente completamente completo, sin consecuencias, comunicándose sin palabras, sin signos, sin pensamientos. En la misma acción de la gracia, la comunicación es.

   El temperamento de ese ser se inscribe en la gracia. Si ese ser no se permite vivir en ella, su temperamento se vuelve carácter y se deshoja como una flor que pierde todas sus hojas después de haberse enfrentado a un temporal.

   Y ese ser desaparece en el carácter, que permite que le defina en cada una de sus acciones y justifica en ese carácter lo injustificable, y todos los demás seres lo validan escondidos lejos de la acción de la gracia en ellos. Hasta que aparece el ser que se muestra a ellos desde la plena acción de la gracia, y el temperamento de ese ser ejerce tal vibración sin hablar, que el carácter del resto se desvanece dando paso a la recolocación de las hojas de esa flor, intactas. 

   No hay que cambiar nada para ser en la acción de la gracia, pero si, decidir vivir y vibrar en ella, sin que la duda se interponga.

   La duda obstaculiza aquello que inevitablemente es, ha sido y será. Obstaculizar no es impedir, es retrasar algo que siempre es inminente. Obstaculizar no es bueno o malo, es un paso que algunos seres deciden dar desde la no aceptación de la gracia en ellos, como la acción íntimamente ligada a la expansión del ser.

   La no aceptación no es definitiva, es inevitablemente siempre reversible.

   Se os invita a tomar el don de la acción de la gracia en cada uno de vosotros, en completa aceptación del don que ello supone para TODO Y TODOS.

   Recibid este mensaje desde el corazón, no desde la mente que analiza cada palabra para admitirla o no en un orden conocido o preestablecido. Leed y releed el mensaje de amor que en estas palabras se encuentra brillando como esa flor que decidís ser en la acción de la gracia unida a la Voluntad Una siempre.

   Desde mi corazón de luz plena expresada.      

 

 

Saint Germain.