LA MORADA (Febrero)

Viernes 19 de febrero de 2016. Pamplona.

Canaliza: Mireia Adelantado Franch.

 

 

LA MORADA

 

Cada lugar en el mundo es el hogar de un ser de luz.

Estar en la Tierra es morar en la luz. Muchos de vosotros os creéis fuera del hogar en cada rincón del planeta Tierra.

Muchos de vosotros queréis conquistarlo para poder considerarlo “vuestro” hogar y decidir morar o no morar en él.

¿Cuál es el alcance de vuestras decisiones?

Que la morada que os acoge sentís que no cumple vuestras expectativas si no os pertenece. Entonces creáis la gran ilusión de la “propiedad privada”, y os priváis del amor de vuestra morada.

La Tierra es un hogar que acoge a multitud de seres sin importarle de que color son, ni si tiene dinero o no, si son fuertes, hermosos o pequeños y débiles. Ese leguaje no es el lenguaje que corresponde a la Tierra. Es un lenguaje de dolor, hijo de vuestras expectativas. Acallad vuestras expectativas y la luz que sois iluminará la Tierra. Entonces podréis ver La Morada, que es vuestro corazón unido a todos los corazones. Unido al único Corazón. Pero no os daremos ningún certificado, ni ningún número, ni ninguna firma, ni ningún cheque, ni nada que se parezca. Porque todo lo que vosotros creéis que os hace dueños de la Tierra, es una falsa ilusión de la mente humana para sentir que tiene el control, el poder. Todo ello hijo del miedo. “La casa es mía. Tengo los papeles”. “El niño es de mi propiedad, lo tengo registrado en el libro de familia”. “Es mi trabajo, he firmado en el contrato”. “Es mi marido, lo he firmado en el juzgado”.

Podríamos citar un sinfín de ejemplos más en vuestro día a día. Abrid vuestro corazón y sentir vuestra pertenencia real. Sentid vuestra presencia en el aquí y el ahora y permaneced despiertos en la única y verdadera morada que es el corazón y podréis decir porque lo sentís, que sois seres de luz y amor al servicio de la verdad morando en la única casa real. La casa que acoge vuestro ser. Algunos pensaréis que sólo son palabras bonitas en una hoja de papel, otros no prestaréis atención. Otros diréis que son inventadas. Y algunos las tomaréis como el amor que son y en vosotros fructificaran.

Morar es Amar en la morada del ser.

Jamás descubriréis lo que realmente sois si no os acercáis al corazón.

Si os aferráis a todos esos contratos que, según vosotros, os dan el poder sobre las cosas.

¿Desde qué lugar escogéis el camino que vais a transitar hoy? ¿Cuál es la morada que escogéis abrazar? ¿La morada del papel creada y diseñada con vuestras expectativas o la morada que ya sois sin necesidad de ninguna firma, ni ninguna palabra ni escrita ni hablada?

Tomad las verdaderas decisiones que os harán morar en lo que sois, no en lo que creéis que sois.

Las verdaderas decisiones que os hacen vibrar en el ser que ya sois, no son a quién o a qué político vais a votar las próximas elecciones para castigar al actual, ni que coche os vais a comprar, ni siquiera donde vais a viajar las próximas vacaciones.

Las  verdaderas decisiones se llevan a cabo en la única morada. Y en ella se gestan y con las raíces en ella, crecen y se expanden.

Imaginaros una flor que florece arraigada a la Tierra en contacto con todos los elementos. Y se expande en su apertura, color y aroma… y comparte sus semillas.

Ahora imaginaros la flor que vosotros estáis plantando cada día, esa flor que crece arraigada a vuestras cabezas. Sí, imaginaros una flor que enraiza sus raíces en vuestra cabeza y ahí mora y crece…¿podéis ver si crece? ¿si se expande? ¿podéis ver su color? ¿sentir su aroma? ¿tiene semillas?.

Así vivís en la Tierra la mayoría de vosotros “desenraizados de la única morada: vuestro corazón” En él crecen tantas cosas hermosas. Es un jardín repleto de abundantes regalos que no tomáis. Que pedís que vuestros gobernantes en la Tierra, escogidos por vosotros muy democráticamente, os den. Y como no os dan aquello vosotros sentís que es de vuestra propiedad, os lamentáis y los condenáis con miles de juicios, que os hacen alejaros cada vez más de vuestro verdadero hogar, la MORADA.

Clarificad vuestras mentes, y enraizad la flor que sois donde corresponde.

No seáis crédulos o incrédulos, sed la luz que sois.

No hace falta que escuchéis ni leáis nuestras palabras. Con morar en vuestro corazón, ya no necesitáis nada más.

Ya no veis ni injusticia, ni necesidad de perdón cuando moráis en él. Pues al sentir la Unidad que sois todo lo demás deja de perturbaros.

No hay ningún contrato, ni ninguna firma que abale nuestras palabras.

La Morada es su origen y a la Morada se dirigen.

 

 

El Morya.