La Igualdad ya es

Diario de Navarra 4 2 2016

La igualdad ya es Artículo Jesús Luis Diario de Navarra 4 2 2016.jpg

 

LA IGUALDAD YA ES

Existe en nuestra sociedad la creencia de que vivimos en un mundo injusto. Un lugar con grandes desigualdades, habitado por quienes tienen mucho y quienes carecen de casi todo, donde conviven sanos y enfermos, agresores y víctimas. Pensamos que hasta las catástrofes naturales se ceban con los más desfavorecidos, y acabamos afirmando que la vida es injusta. Yo también lo he creído así durante mucho tiempo, a la vez que reivindicaba una sociedad más igualitaria, un mundo mejor.

Sin embargo, y siendo plenamente consciente de que convivimos personas sumamente ricas con otras que no tienen casi nada; que hay quienes abusan de su cargo o de su posición en perjuicio de otros; que existen armas y también guerras que provocan destrucción,dolor y muerte; que hay personas que pasan hambre… A pesar de ello, ya no creo que el mundo seaun lugar injusto. Aunque las personas tengamos comportamientos que no corresponden, el mundo no es injusto.

Y he llegado a esta convicción tras un proceso de autoconocimiento, de profundización en mí. Mediantetrabajos de constelaciones familiares,regresiones y otros similares, he descubierto y comprendido que lo que aparentemente, por fuera, parece injusto, tras una mirada profunda al interior de uno mismo, a lo que realmente somos, llegas a comprobar que no es así. 

Ahora creo que todos los seres de este mundo somos iguales, independientemente de que la persona sea adinerada o necesitada, enferma o sana, viva en un lugar o en otro, sea mujer u hombre. Vivimos distintas vidas, con distintos roles, en distintos cuerpos, en distintos momentos y lugares; perosiendo siempre idénticos en la esencia, porque esa es nuestra naturaleza. Así nos hizo la Fuente y así somos.

Cada hombre y cada mujer que vivimos en este mundo nos hemos encarnado una y otra vez en distintos cuerpos, momentos y lugares, pero siempre siendo lo mismo, el mismo Ser. Y eso es exactamente lo que somos, seres de Luz y Amor viviendo en la Tierra las experiencias necesarias. Cada Ser viviendo, justamente, las idóneas para llevar a cabo el aprendizaje correspondiente, liberar el karma pendiente, comprender qué es lo que somos,Unidad, y volver a casa. 

Y esas experiencias que nos toca vivir son las que se nos presentan en la vida. Ni buenas ni malas, ni justas ni injustas, tampoco desiguales, sino las que corresponden, las precisas para posibilitar el aprendizaje oportuno. Ese es el rol que nos toca representar en esta vida, en cada vida, como si de una obra de teatro se tratara, el gran teatro del mundo,que diría Calderón de la Barca. 

Pero, si nos mantenemos en esa errónea y limitada visión de injusticia, entre otras muchas divisiones diferenciamos a los seres entre hombres y mujeres, considerándoles distintos, a la vez que tratamos deigualarles mediante leyes y convencionalismos sociales. Y lo hacemos porque somos incapaces de ver que mujeres y hombres ya somos lo mismo, somos seresidénticosporque venimos de la misma Fuente y estamos hechos de la misma energía. Y al vernos -erróneamente- distintos llegamos a sentirnos unos superiores a otros, y de ahí al sometimiento hay un paso. Ello, sin comprender que ahora somos, por ejemplo hombre, pero que en otra vida ya fuimos mujer, y a la inversa. Y en esta encarnación, como mujer o como hombre, nos toca comprender que quien somete se somete a sí mismo y que solo el trato desde el respeto, el cariño y el amor posibilita el aprendizaje pendiente, además de la convivencia en paz, en armonía.

Entre las grandes agresiones que en la historia de la humanidadhemos hecho, la del genocidio del pueblo Judío nos ha quedado como paradigma de hecho injusto, como clara manifestación de desigualdad. Pues bien, tampoco aquellas personas que participaron en el holocausto eran seres monstruosos. Eran -aunque ellos fueran incapaces de verlo- seres de luz como lo somos todos nosotros,pero dejándose llevar por creencias de superioridad, de desigualdad. Cuando nos creemos superiores somos capaces de realizar actos como aquellos.

Si cada día buscamos un momento de tranquilidad, dejando a la mente que descanse, y permitimos actuar al corazón; si acallamos el ruido que viene de fuera y también el que nosotros mismos provocamos, y desde la respiración profunda e interior nos dejamos sentir, podremos hallarnos y llegar a percibir lo que realmente somos. Podremos comprobar que en el centro de nuestro pecho late otro corazón que es la expresión más completa y sincera de lo que somos, Amor. Si lo identificamos, lo sentimos y permitimos que se exprese estaremos iniciando el más bello de los caminos, el de sentir, vivir y expresar lo que realmente somos, en definitiva,  el camino de Ser.

No hay superior ni hay inferior, pero ante todo no hay superior. 

Al borrar lo superior, lo inferior deja de existir.

 

 

Por el abogado Jesús Luis Fernández Fernández